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Cada día es mayor el número de personas que se acercan a la acupuntura en busca de soluciones reequilibrantes, estimulantes o sedantes. Pero, ante el temor de muchos al uso de agujas, se ha desarrollado una técnica en la que éstas ya no son necesarias para lograr resultados más rápidos y eficaces.
Según la tradición china, el estado de la salud se basa en la existencia de un flujo equilibrado de energía o Ki que fluye por unos canales o meridianos a través del cuerpo. La enfermedad sería el desequilibrio, ya sea por exceso o por defecto, del Ki en un determinado compartimento orgánico.
La labor del acupunturista consiste en determinar el lugar exacto de la alteración del flujo de energía e intervenir para liberar los canales implicados, restableciendo así un flujo equilibrado de energía. Tradicionalmente, su intervención terapéutica tiene como fin la estimulación de una serie de puntos mediante agujas, sin embargo, en la actualidad existe una técnica que a través de una estimulación de aplicación superficial, aplicada sobre los puntos de acupuntura descritos por la medicina oriental, arroja unos resultados de extraordinaria efectividad.
No se trata de una técnica novedosa en cuanto a su actuación intrínseca, ya que sigue los patrones de la acupuntura china. Sin embargo, sí que es un método revolucionario en cuanto a calidad, rapidez y duración de sus efectos, que pueden ser evaluados de inmediato, subjetivamente por el paciente al que se le aplica y objetivamente por el terapeuta.
Bajo un mismo principio
Los músculos producen una corriente eléctrica de intensidad aparentemente variable según los órganos. La vida se basa en intercambios químicos y éstos suponen el desplazamiento de electrones. La totalidad de la energía eléctrica del cuerpo circula en el interior de una frontera, más allá de la cual no puede engendrar más que un campo electromagnético. Esa frontera es la piel, y sobre ella, se trabajan los puntos a lo largo de los meridianos.
La Estimulación de Aplicación Superficial se puede realizar mediante dos métodos basados en un mismo principio. El primero, a través de plaquitas de aleación de oro, al 99%, o plata, al 97%, con un núcleo cerámico. Éstas se fijan con un adhesivo a la piel, durante un tiempo limitado, en los puntos iniciales y finales de determinados meridianos de acupuntura. El segundo método es mediante un Regulador de Meridianos, una unidad de mecanoterapia que estimula simultáneamente todos los puntos de acupuntura con un potencial superior.
Por su sencillo manejo, tanto en su versión de placas como en su versión de regulador de meridianos, esta técnica puede ser empleada en centros de rehabilitación, fisioterapia, belleza, etc. Además de la tranquilidad de emplear una terapia no agresiva, el profesional no necesita conocer todo el trayecto de cada meridiano sobre la piel, ya que sólo se necesita saber los puntos iniciales y finales de los meridianos de acupuntura. Cada sesión con las placas de oro y plata dura entre 20 a 30 minutos, aunque existe también una terapia de mantenimiento que tiene como función alargar el efecto de la sección y continuar el proceso de mejora por la noche, durante las horas de sueño.