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Para algunos, es una obsesión; para la mayoría, irresistible. Su nombre botánico, theobroma cacao, significa "alimentos para los dioses”, pero los vulgares mortales parecen aficionarse a él con la misma facilidad. En todo el mundo polulan los “clubes de fanáticos del chocolate”, incluso existen publicaciones mensuales que se imprimen con tinta perfumada al chocolate.
Dicen los rumores que Madame de Pompadour recomendaba el chocolate como afrodisíaco y que Casanova lo prefería al champagne por su propiedades seductoras.
Todos (personas y animales domésticos) en algún momento nos deleitamos con una barrita de chocolate. El placer y la culpa por las calorías que representan se mezclan, y triunfa el placer. La historia del chocolate, rica y sabrosa como el alimento mismo, está plagada de leyendas y equívocos que algunos estudiosos se empeñan en eliminar para reestablecer la “verdad histórica” sobre tan delicioso manjar.
Entre los mitos que se repiten están la leyenda de que fue Cristóbal Colón quien introdujo el chocolate en Europa, la creencia de que es afrodisíaco, o el menosprecio de la aportación de los pueblos mesoamericanos a la cultura chocolatera.
No se sabe exactamente cuándo el hombre descubrió el chocolate, pero fue aproximadamente hace tres milenios, en el sur de México.
Lo que sí está claro es que el chocolate fue una bebida casi sagrada en tiempos de los mayas, entonces un néctar que se ofrecía a los dioses, y en época de los aztecas, símbolo de la sangre humana en los ritos religiosos, manjar de las élites y moneda de cambio en las transacciones.
Directo a Europa
Cuando los españoles llegaron a lo que hoy conocemos como México, se sorprendieron con varios productos alimenticios que no conocían, como la papa, la vainilla, el tomate, y el cacao, este último rápidamente se hizo popular, pues el Cacahuatl, la bebida que con él preparaban, fue del más completo agrado de los españoles. Por ese entonces, los indígenas preparaban el chocolate con agua, maíz cocido, miel y algunas hierbas.
En un principio a la pasta de chocolate se le daba una forma redonda y fueron las mujeres de Guatemala las que dieron origen al procedimiento de hacerlo en tablilla con el fin de conservar más tiempo el chocolate.
El alimento de los dioses
Mucho antes del descubrimiento de América, el cacao ya era cultivado por los indígenas, desde México hasta Brasil.
Aparte de la alimentación, el cacao entre los aztecas cumplía otras funciones: servía como moneda de cambio y la grasa del cacao se utilizaba con fines curativos y en la perfumería para la confección de pomadas y cosméticos.