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En general nos percatamos de la falta de visión de nuestros hijos cuando están en la etapa escolar.
Es conveniente conocer los síntomas más comunes para poder actuar a tiempo, sobre todo si tiene en la familia algún caso de miopía.
Síntomas
Si tu hijo se queja de dolor de cabeza a menudo, sobre todo si es luego de haber fijado la vista leyendo, con la computadora, etc., pide a tu pediatra el pase al oculista.
Si tu hijo tiene la mirada torcida y persiste más de los seis meses con el mismo problema.
Si a tu hijo le molesta la luz. Si los ojos lagrimean, se le enrojecen o necesita frotárselos permanentemente, consulta con el oftalmólogo.
Si cuando comienza a leer notas que tu hijo omite palabras o las cambia de lugar, o si necesita seguir con el dedo la lectura pues se le mueven los renglones, es casi seguro que necesite anteojos.
Además de estos síntomas relacionados a la conducta del niño, existen otros directamente relacionados a la apariencia como:
Cuando los ojos del bebé tiemblan o se desvían sin motivo alguno.
Cuando los ojos no siguen la cara ni la voz de los padres.
Cuando las pupilas de los ojos son demasiado grandes o pequeñas.
Cuando las pupilas de los ojos no son escuras y sí opacas, como se tuviesen un filtro nublado.
Cuando los ojos no se presentan alineados, y sí cruzados o volcados hacia fuera.