Aprende a leer en un corto espacio de tiempo.
Dice su primera palabra con seis meses.
Dice su primera frase con doce meses.
Mantiene una conversación entre 18 y 24 meses. Vocabulario impropio para su edad.
Aprende el abecedario y cuenta hasta 10 a los dos años y medio.
Resuelve mentalmente problemas de suma y resta hasta 10 con tres años.
Pregunta por palabras que no conoce desde los tres años.
Realiza preguntas exploratorias a edades tempranas.
Alta capacidad creativa.
Posee una alta sensibilidad hacia el mundo que le rodea.
Preocupación por temas de moralidad y justicia.
Enérgico y confiado en sus posibilidades.
Muy observador y abierto a situaciones inusuales.
Muy crítico consigo mismo y con los demás.
Gran capacidad de atención y concentración.
Le gusta relacionarse con niños de mayor edad.
Baja autoestima, tendencia a la depresión.
Se aburre en clase porque sus capacidades superan los programas de estudio convencionales.
Son, aparentemente, muy distraídos.
Llegan a sentirse incomprendidos, raros.
Son independientes e introvertidos.
Qué deben hacer los padres
En el caso de que los padres perciban que su hijo tiene ese perfil, deberán tomar algunas providencias. Los padres tienen un papel fundamental en el desarrollo de estos niños. Son ellos los que deberán entrar en contacto con el educador del niño, la escuela, y pedir una orientación. Seguramente, después de una evaluación del caso, los docentes pasarán el niño a la observación de un orientador, y si es el caso, a un especialista.