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Después del nacimiento de tu hijo y de esos largos nueve meses es el momento para que tu cuerpo se recupere. En este periodo se invierten los cambios anatómicos y funcionales que ocurrieron durante el embarazo.
La ducha diaria es suficiente para el cuidado de las mamas. Es muy importante que te laves las manos antes de dar de mamar al bebé.
Mantén secos los pezones. Puedes usar los empapadores de celulosa que existen en el mercado, pero cámbialos con frecuencia. Usa sujetadores de tirante ancho, tanto de día como de noche, para evitar las estrías y ayudar a mantener la firmeza de los senos.
Pezones doloridos: es normal que notes molestias en los primeros días de lactancia y al principio de cada toma. Si duelen durante toda la toma, es probable que el bebé esté mal colocado al pecho. Consulta con tu médico.
Las grietas en el pezón aparecen porque el bebé no agarra correctamente el pecho. El pezón no duele si el bebé mama correctamente, aunque se hayan producido grietas.También favorece su aparición el lavado excesivo de las mamas y el uso de jabones y cremas.
Cambios y cuidados de los pechos
Desde los primeros instantes del embarazo, los pechos se preparan para amamantar al bebé que está por nacer. Los senos empiezan a cambiar y a sentir mayor sensibilidad, además de hincharse levemente y causar pequeñas molestias.
La prolactina, la oxitocina, la hormona lactógena placental y la luteinizante, forman parte de los cambios de tamaño y las alteraciones que sufren los senos y participan en el proceso de la formación de la leche materna.
No es precisamente la lactancia la que lesiona el tejido de la mamas, es durante el embarazo cuando se producen los cambios y cuando hay que tratarlos y cuidarlos con mimo. Aunque una vez tomada la costumbre, es muy saludable continuar con sus cuidados todos los días.
Los primeros cambios apreciativos son el aumento de los senos, la grasa se acumula por el desarrollo de las glándulas mamarias, pudiendo aumentar una talla en los dos primeros meses. Al estirarse la piel, se producen cosquilleos, picores y molestias, éstas son causadas por el aumento de las hormonas.
Las venas se hacen mucho más visibles porque la sangre circula en mayor cantidad, los pezones se tornan más oscuros y la aréolas también, además crecen y las pequeñas glándulas de las aréolas aumentan y se vuelven irregulares, segregando una sustancia oleaginosa que evita que se resequen y se agrieten.
El cuidado de los pechos durante el embarazo, ayudará a una pronta recuperación después del parto y a aliviar las posibles molestias que ocasionan los cambios hormonales y su aumento.
El sostén de maternidad alivia muchas molestias musculares, y es preferible elegirlos de algodón. Incluso para la noche hay sujetadores especiales que no debes desdeñar.
Uno de los mayores temores de las mujeres en estado, son las estrías en los pechos, pues se pueden volver irreversibles. Para ello la hidratación es la clave, es necesario dedicar unos minutos al día para el cuidado de los senos y aplicar una crema hidratante mediante suaves masajes.
Durante la ducha, evita los jabones que puedan provocar sequedad en los pezones y su contorno, pues ayudan a sufrir grietas que son muy dolorosas.