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Transformar un simple cuarto con paredes blancas en el lugar más especial de la casa, la de nuestros hijos, puede llegar a ser una experiencia llena de muchos placeres. Trata de aprovechar toda la imaginación posible al momento de decidir y combinar colores para crear un entorno divertido donde los chicos puedan jugar y descansar y se vea reflejada su personalidad.
Utiliza pinturas lavables que te permitan limpiar con facilidad marcas de dedos y dibujos hechos con creyones.
Los colores más comunes para estos espacios son el rosado, el azul y el amarillo, pero con un poco de aventura puedes hacer maravillas combinando paletas de colores.
Murales
Las decoraciones actuales con un motivo principal están muy de moda. Puedes encontrar toda una variedad de temas, incluso puedes construir una historia amena y divertida que sea secuencial en las cuatro paredes de la recamara.
Qué debo tomar en cuenta
Importante poder consultar siempre a tu hijo sobre qué tema puede interesarle para así elegir los colores de su cuarto.
Muéstrale una selección de temas y colores como bocetos previos para que tenga la posibilidad de elegir el que más le guste.
Estos murales se pueden pintar tanto en las puertas como en las paredes pudiendo toda la familia participar en la experiencia.
Es recomendable utilizar pinturas especiales, ideales son las no tóxicas ya que tu hijo estará siempre en contacto directo con ellas, evitando así posibles alergias.
Después de elegir el motivo central del mural procede a transferir la imagen sobre la pared, puedes hacerlo manualmente o ayudarte con un proyector, copia la imagen en acetato y luego proyéctala en la pared para poder utilizarla como guía. Te sugerimos imágenes o temas que no tengan un nivel de detalle muy engorroso, mientras más sencillo será más fácil de dibujar y pintar.
Recuerda que la simplicidad en la imagen no le resta calidad al proyecto. Utiliza trapos, papel periódico viejo ó plástico sobre el suelo para protegerlo y evitar mancharlo de pintura. Ten siempre a mano el boceto para evitar confusiones y procede a aplicar la pintura base, deja secar.
Es recomendable trabajar por capas, es decir, primero aplicar los tonos de base para luego generar sombras y efectos con lo tonos más claros, recuerda dejar secar bien en cada secuencia, para evitar mezclas no deseadas. Este es el proceso más lento y engorroso, pero el resultado es maravilloso.
Después de terminado el mural, deja secar por espacio de 24 horas.
Aplica luego una capa de sellador, en estos casos te recomendamos poliuretano. Luego procede a amoblar y a decorar la habitación con piezas acordes a este nuevo estilo. En caso de sentirte intimidada existen en el mercado infinidad de especialistas de la decoración dispuestos a ayudarte y asesorarte.