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El tomillo es un planta herbácea de tallo leñoso de la familia de las labiadas. Sus hojas son muy pequeñas, de 5 a 8mm de longitud, casi lineales, de color verde grisáceo.
Gusta de terrenos áridos o secos, preferentemente rocosos. Crece salvaje en una amplia zona que va desde Grecia a España, tanto en la costa sur como la zona norte del Mediterráneo. Se desarrolla en lugares parecidos donde crece el romero o el espliego.
Historia
El nombre de tomillo parece derivar del griego thumos que significa olor penetrante, aunque posiblemente este nombre griego derive del vocablo Egipcio tham. Los egipcios lo utilizaron para todo tipo de labores, así como para la alimentación. De hecho era una de las plantas que se utilizaban para el embalsamiento de las momias. Los griegos distinguieron diversos tipos de tomillo, especialmente el blanco y el negro.
Tanto en la época griega como en la romana, el tomillo fue una planta utilizada para los ritos y sacrificios; así se ofrecía a las ninfas y para ello se echaba en los manantiales; también era un buen presente para la diosa Venus siguiendo la tradición griega de Afrodita. Los poetas romanos le cantaron y alabaron al miel que de ella se hace. Los soldados de los ejércitos romanos tenían costumbre de beber vino aromatizado con esta planta.
La tradición cristiana cuenta que en la cama del niño Jesús, la Virgen María puso unas ramas de tomillo entre las pajas que recogió del establo de Belén.
Entre los caballeros feudales existió la costumbre de bordar en sus ropajes una rama de tomillo coronada por una abeja, para recordarles que el aguijón de la abeja era el que representaba su valor y fiereza, pero que ello no debía excluir la piedad, la compasión y la dulzura que representaba el tomillo.
Características
El tomillo es una pequeña planta vivaz subarbustiva, que forma amasijos bastante compactos y algo leñosos, de forma redondeada, con numerosísimas ramas imbricadas, ramificadas, estiradas en su inicio y erectas en su parte final, que no se levantan mas que un palmo del suelo. Sus hojas son oblongas-ovaladas, ocasionalmente lanceoladas, pequeñas y estrechas, de color verdoso por un lado y de color blanco ceniciento por el envés. Sus flores son de color rosa violáceo, agrupadas en pequeñas espigas, situadas en el extremo distal de las ramas.
El tomillo es sin duda una de las plantas más emblemáticas del área mediterránea. Conocido en todo el mundo, la variedad que sin duda goza de mayor prestigio es la que crece silvestre entre las costas de Valencia y la Provenza francesa. La composición de su aroma varía enormemente- en botánica se denomina fenotipo o características externas-, en contra posición al genotipo, o características genéticas que son las mismas para todas las plantas de la misma especie. Por ello los tomillos de diferentes zonas acaban teniendo una tonalidad y un sabor diferente. Se trata de subtipos aromáticos de la misma especie y la misma variedad. Sin duda, el fenotipo del área mediterránea es el mejor y más apreciado para la cocina y también para sus finalidades medicinales.
La especia en la Cocina
Aristófanes, entre los griegos, nos comenta que existía la costumbre de preparar una deliciosa bebida con higos y tomillo. Dioscórides nos recomienda el tomillo como una aderezo propio para la salud, utilizándose especialmente para aligerar comidas muy pesadas, en razón de sus virtudes digestivas.
El tomillo entra como planta indispensable en los bouquets garnis o ramilletes de hierbas aromáticas a guisos y estofados. Combina perfectamente con carnes, pescados, estofados de verduras, legumbres y para aromatizar sopas. Como consejo especial, póngase un poco de tomillo finamente picado en los platos con tomate, tanto crudo como guisado.