
Las hojas o briznas de té que hayan quedado en el fondo de la tetera añádelas a la tierra de las macetas. Tus plantas te lo agradecerán.
Malas hierbas. Para desembarazarse sin esfuerzo de las malas hierbas, riega con agua hirviendo. Si salen hierbas en el camino de grava o embaldosado, añade sal gorda al agua. Nada volverá a crecer por donde pase.
Riego de plantas delicadas. No tires el agua procedente de descongelar el frigorífico. Para plantas como los bonsais o las orquídeas resulta excelente: no tiene ni rastro de calcio.
No más ramos mustios. Si ves que las flores que te han regalado comienzan a adquirir un aspecto algo lánguido, sumerge sus tallos unos segundos en agua hirviendo, recórtalos inmediatamente, y vuelve a colocar las flores en un jarrón lleno de agua con un par de "aspirinas" disueltas en ella. Si no tienes aspirinas a mano, diluye un par de cucharadas de azúcar y otra de lejía en el agua.
Alimento para las plantas. Para las plantas es bueno agregarle el agua de la primera cocción de la menestra, te aseguro que las plantas te lo agradecerán. Además, el café pasado (me refiero a lo que queda, o lo que se tira), sirve como abono para las plantas.
Humedad para tus plantas. Se puede incrementar fácilmente el nivel de humedad, si el tiempo es muy seco, enterrando las plantas con sus tiestos en otro recipiente mayor que contenga turba humedecida, o bien colocando los tiestos en una bandeja llena de guijarros, manteniendo éstos cubiertos de agua. Este método puede servir si no hay nadie que pueda regar las plantas durante tus vacaciones. Pueden resistir un par de semanas.
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