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La homeopatía es una de las medicinas alternativas más importantes que se enfrenta con la medicina tradicional. Es común que los medicamentos o antibióticos tradicionales produzcan efectos colaterales no deseados, por lo que existen personas que se inclinan al uso de la homeopatía con medicamentos de origen natural.
¿Homeopatía vs Alopatía?
El enfrentamiento a la medicina tradicional o alopatía, radica en sus leyes fundamentales. La homeopatía se basa en la Ley de la Similitud, que expresa la posibilidad de curar las enfermedades por medio de las sustancias que son capaces de producir en un hombre sano los trastornos similares a los de la enfermedad que se quiere combatir.
En cambio, la alopatía trata las enfermedades con la Ley de los Contrarios, es decir, con medicamentos que producen efectos contrarios a los que se quiere combatir. Para lograr este efecto contrario es necesario recurrir a altas dosis de sustancias que en muchas ocasiones pueden producir efectos perjudiciales para el organismo.
Dosis infinitesimales
Toda sustancia capaz de provocar síntomas patológicos en un individuo sano, es capaz, a dosis infinitesimales, de tratar esos síntomas en un individuo enfermo.
Aplicando este principio, la homeopatía utiliza sustancias orgánicas, minerales y vegetales para estimular las defensas inmunitarias del organismo.
De este modo, el cuerpo puede movilizar sus defensas propias, en contra de los agentes patógenos, virus, bacterias, y recuperar su equilibrio. Se dan al enfermo dosis bajas o infinitesimales de la sustancia, por lo que se obtiene el efecto curativo sin los efectos secundarios.
Samuel Hahnemann, el propulsor
Médico desde 1791, el alemán Samuel Hahnemann fue quien a través de sus estudios y de los de Hipócrates, descubrió la Ley de la Similitud y con ella, la Homeopatía.
En 1810 publicó la primer de las seis ediciones del Organon del arte de curar, donde expone los fundamentos de la doctrina homeopática. Ese mismo año murieron 80.000 hombres en un ataque de Napoleón a la ciudad alemana de Liepzig. Algunos sobrevivientes y enfermos de Tifus fueron tratados homeopáticamente con gran éxito, lo que expandió la buena reputación de la nueva medicina.
Al ver la difusión que adquiría la práctica de pequeñas dosis para curar enfermedades, los colegas alópatas de Hahnemann y los fabricantes de medicamentos, se vieron amenazados así que intentaron desprestigiarlo a él y a sus discípulos hasta echarlo de la ciudad.
Sin embargo, su fama seguió creciendo gracias al éxito de sus curas.