Este artículo ha sido visto 349 veces
Marruecos fue un escenario histórico donde confluyeron distintas civilizaciones y culturas, por eso su cocina es una fusión de ellas. Los marroquíes celebran el momento de la comida con la misma familiaridad e ilusión con que lo hacía occidente antes de que las prisas lo ocuparan todo.
A la hora de la comida, de la cena y a la hora del té aproximadamente entre las 16:00 y las 17:00, se reúne toda la familia alrededor de la mesa. Una experta en comida marroquí explica: "A las 12:00 los niños salen de la escuela para ir a comer a casa, en raras ocasiones hay comedores en las escuelas, las empresas también cierran y las calles se colapsan. Probablemente, esta costumbre se acabará perdiendo".
Los marroquíes demuestran la hospitalidad con sus invitados ofreciéndoles té y dátiles o leche y dátiles. Es curioso el hecho de que siempre ponen vasos y platos de más en la mesa por si viene un invitado, que sienta que lo están esperando.
La comida de este país está hecha a fuego lento. Las mujeres dedican horas y horas para preparar los manjares. Ellas no alimentan a la familia sino que les hacen un regalo. Las comidas se viven como una festividad. Los conocimientos culinarios se transmiten con empeño de madres a hijas para poderlas casar bien.
Es costumbre, en las mesas marroquíes, antes y después de comer, lavarse las manos allí mismo. La cultura del agua es muy importante: "Lavan los huevos y la piel de los plátanos cuando los compran, antes de guardarlos". Es de educación en la mesa aceptar las ofertas de comida que te hagan, por eso es aconsejable comer poca cantidad, de todo y con mucha frecuencia, comer rápido está mal visto.
En una mesa nunca falta el pan, que se hace en el hogar cada día. A pesar de que Maruecos es un país con costa y buena pesca, hay más recetas de carne que de pescado, aunque las legumbres y las verduras tampoco faltan en la mesa. Es costumbre comer con los dedos y con la mano derecha, no sin antes agradecer a dios la comida diciendo "Bismillah" (en el nombre de Dios), expresión que se repite al terminar de comer. El té y los zumos naturales con los que se acompaña las comidas, suelen colocarse en una mesita aparte, ocupando un segundo plano.
Estos sólo son algunos aspectos del amplio conocimiento culinario marroquí y del arsenal de recetas que se esconde en un variado y gran país, donde por suerte la memoria de las mujeres permite gozar a los huéspedes de una tradicional y rica gastronomía.