Las personas que vuelven la risa una costumbre son menos propensas a enfermedades físicas y psicológicas, además de que aceleran su recuperación hasta en un 60 por ciento.
La risa es la medicina más barata y se recomienda que médicos, psiquiatras, enfermeras, trabajadoras sociales y odontólogos incorporen la risoterapia como elemento principal para recuperar la salud.
Los expertos explican que con la risa, las tres sustancias químicas del estrés disminuyen: el cortisol en 39 por ciento, la adrenalina hasta en 70 por ciento, y el dopac en 38 por ciento.
Provoca que el cerebro produzca betaendorfinas, morfinas naturales del organismo que relajan, combaten la depresión, tranquilizan, disminuyen el dolor y estimulan el sistema inmunológico.
A pesar de sus virtudes, sólo un 20 % de enfermos hospitalizados se beneficia de esa terapia. La risa es, en esencia, festiva; quien no la cultiva de manera cotidiana y ordinaria, pierde la esencia misma de la vida: la capacidad de disfrutarla.
Los especialistas coinciden en que la risa, en términos psicológicos, es una expresión emocional positiva que permite expresar situaciones satisfactorias; también es una reacción ante algo paradójico, que se sale del entendimiento.