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Los hombres clásicos y conservadores, opinan que las mujeres deben tomar vino blanco, dulce y suave. Pero la realidad es que las mujeres podemos tomar Torrontes, Cabernet Sauvignon, Malbec, Chablis y cualquier varietal o genérico que exista o vaya a existir. No hay ninguna razón biológica que diga lo contrario.
Es cierto que tenemos un paladar más sensible y algunos vinos nos pueden resultar ásperos. Si eres muy obediente y no estás acostumbrada a tomar vino tinto y con mucho cuerpo, te sugiero que comiences con los rosados.
Los vinos rosados pueden ser elaborados con diferentes varietales. Esos colores “impresionistas”, que van desde el apenas salmón hasta un rosado intenso e iridiscente, se obtienen por el breve contacto del mosto con el hollejo.
Los franceses los llaman “vinos de una sola noche”. Son vinos sensuales, por lo general dulces, como el dulce natural de Pinot Gris, aunque también se lo encuentra seco y de gran personalidad como el Montfleury.
La aparición en el mercado de estos vinos ligeros, dulzones, fáciles de tomar, está destinada a un publico joven, salidor pero poco habituado al vino, pero también están pensados para señoras.
También fueron creados para jóvenes, los vinos rosados y tintos ligeramente espumantes y sin embargo gustan mucho entre los “no tan jóvenes” y sobre todo a las mujeres.
Si comes asado o alguna comida contundente, anímate con un Syrah o un Malbec, sírvete poquito y bébelo de a pequeños sorbos, manténlo por unos segundos en la boca, paséalo por el paladar y descubrirás sus sabores pero, por favor, no le pongas agua ni soda.
El agua o la soda sírvela en una copa aparte y tómala para quitar la sed. El vino es para saborear.