Siéntate en la cama, con las piernas cruzadas y los ojos cerrados. Pronuncia una palabra de la que no sepas su significado. Durante 15 minutos, repítela en voz baja de forma insistente, pero pausada, dejando que el sonido ocupe toda tu mente. Después, habla en un idioma que desconozcas. A los pocos minutos, cualquier palabra sin sentido te desconectará de la realidad y será el inconsciente quien hable, relajando la mente en profundidad y facilitando el sueño.